“¡Esclavos del mundo! Nuestra causa es la misma; una es la vergüenza inmemorial.”
Escritora anarquista y feminista estadounidense, activista por las libertades individuales y considerada precursora del feminismo individualista.
1866 – 1912
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Significado
Unidad frente a la humillación
Voltairine de Cleyre sostiene que quienes padecen opresión, aunque vengan de contextos distintos, comparten una condición moral que los conecta: una vergüenza arraigada en la historia de la dominación. Al dirigir su voz a los explotados del planeta, traslada la queja personal a un plano colectivo y obliga a ver la relación entre luchas aparentemente separadas. Esa perspectiva convierte el sentimiento heredado en base para la solidaridad práctica y la confrontación de estructuras que reproducen indignidad.
Alcance político y ético
Escribiendo en la época de emergentes movimientos anarquistas y laborales, de Cleyre reclama una responsabilidad repartida entre opresores y oprimidos: hay que organizar y reivindicar derechos más allá de fronteras sociales. El mensaje exige reconocimiento mutuo, políticas que reparen y prácticas capaces de desmontar jerarquías. Su propuesta tiene consecuencias concretas: unir demandas, transformar vergüenza colectiva en acción y sostener la emancipación como tarea común.
Frases relacionadas
“Fortalezcamos la mente femenina, abramos sus horizontes y habrá llegado el fin de la obediencia ciega de las mujeres hacia los hombres”
“Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad, a su prosperidad y a la protección de las leyes.”
“Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.”
“La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.”
Más frases de Voltairine de Cleyre
“La cuestión primordial del día no es política, ni religiosa, sino económica. El clamor de hoy exige un conjunto de principios que haga imposible para siempre que un hombre controle a otro al controlar los medios de su existencia.”
“Hay varias escuelas económicas entre los anarquistas: están los anarquistas individualistas, los mutualistas, los comunistas y los socialistas. En otros tiempos, estas escuelas se han peleado amargamente entre sí y se han negado mutuamente a reconocerse como anarquistas. Una idea mucho más razonable es que pueden experimentarse todas estas concepciones económicas y que no hay nada en ellas que no sea anarquista, siempre que no aparezca un elemento de compulsión que obligue a personas que no quieran permanecer voluntariamente en una comunidad cuyos planteamientos económicos no compartan.”