“La cuestión primordial del día no es política, ni religiosa, sino económica. El clamor de hoy exige un conjunto de principios que haga imposible para siempre que un hombre controle a otro al controlar los medios de su existencia.”
Escritora anarquista y feminista estadounidense, activista por las libertades individuales y considerada precursora del feminismo individualista.
1866 – 1912
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Significado
Economía y subordinación
Sitúa la economía como el eje que define la libertad práctica: cuando alguien domina los recursos necesarios para vivir, también impone dependencia y poder sobre otros. La idea central reclama un conjunto de principios que estructuren la vida material de modo que el subordinado deje de serlo por falta de acceso a medios básicos. La libertad política o religiosa pierde sentido si la autonomía económica no existe; la propuesta apunta a transformar relaciones materiales, no solo discursos.Raíces y repercusiones
La autora, ligada al anarquismo de finales del siglo XIX y principios del XX, reaccionaba contra jerarquías que se sustentan en la propiedad y la precariedad laboral. Las implicaciones son prácticas: democratizar la propiedad, fortalecer formas colectivas de trabajo, garantizar seguridad material. Es una advertencia sobre cómo la justicia formal se ve socavada cuando persisten desigualdades económicas que permiten a unos controlar la existencia de otros.Frases relacionadas
“El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo.”
“El rico está siempre vendido a la institución que lo hace rico.”
“El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad.”
“El valor del dinero es que con él podemos mandar a cualquiera al diablo. Es el sexto sentido que te permite disfrutar de los otros cinco.”
Más frases de Voltairine de Cleyre
“¡Esclavos del mundo! Nuestra causa es la misma; una es la vergüenza inmemorial.”
“Hay varias escuelas económicas entre los anarquistas: están los anarquistas individualistas, los mutualistas, los comunistas y los socialistas. En otros tiempos, estas escuelas se han peleado amargamente entre sí y se han negado mutuamente a reconocerse como anarquistas. Una idea mucho más razonable es que pueden experimentarse todas estas concepciones económicas y que no hay nada en ellas que no sea anarquista, siempre que no aparezca un elemento de compulsión que obligue a personas que no quieran permanecer voluntariamente en una comunidad cuyos planteamientos económicos no compartan.”