“¡El miedo es el ladrón de la oportunidad! Dios no te ha dado un espíritu de miedo, sino poder, amor y una mente sobria. ¡Sé valiente porque Él está contigo!”
Victoria Osteen es una líder religiosa y oradora estadounidense, conocida por su trabajo y liderazgo en el clero cristiano y por sus enseñanzas espirituales.
1961
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Significado
Miedo y oportunidades perdidas
El enunciado plantea que el temor roba posibilidades; piensa el miedo como una fuerza que congela la acción y estrecha el campo de visión. Desde esa óptica, dejarse dominar por la inquietud significa renunciar antes de intentar, perder el momento en que una decisión podría abrir caminos. La propuesta religiosa que acompaña la idea sugiere una alternativa: la persona dispone de recursos interiores —fuerza, afecto que impulsa hacia los demás y juicio sereno— capaces de contrarrestar la parálisis emocional.
Coraje cotidiano y consecuencias prácticas
Aplicado a la vida diaria, el planteamiento exige un equilibrio entre audacia y responsabilidad. Valentía no equivale a temeridad; conviene combinar impulso y reflexión para aprovechar oportunidades sin actitudes imprudentes. La confianza en una presencia divina se lee aquí como apoyo moral que facilita el riesgo calculado y la entrega ética. En la práctica, enfrentar el miedo con pequeños actos coherentes y con prudencia sistemática transforma la posibilidad en logro.
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“Todos tenemos circunstancias y momentos en los que podemos sentir la tentación de quejarnos; en lugar de eso, encuentra algo por lo que estar agradecido. Los estudios demuestran que las personas que practican la gratitud son más felices.”
“Es muy importante que marquemos el tono del día. Tenemos que resistir la tentación de empezarlo preocupados, pensando en lo que está mal y en todo lo que debemos hacer. Comienza el día con fe, echando tus preocupaciones al Señor, confiando en que Él guía y dirige tus pasos.”
“Solo tenemos una cierta cantidad de energía para cada día. Si la usamos para fines equivocados, si nos enfocamos en lo negativo o rumiamos sobre quien nos hizo daño, no tendremos la energía que necesitamos para los propósitos correctos.”
“Permíteme animarte: si alguien te ha hecho daño y aún sientes ese estremecimiento por dentro cuando ves o piensas en esa persona, llévalo a Dios y permite que Él mantenga tu corazón blando y sensible.”
“Hay muchas ocasiones en que sentimos que tenemos las manos atadas: 'No tengo control sobre si voy a perder mi trabajo.' 'No tengo control sobre si podré pagar mis cuentas.' Debes darte cuenta de que ahí es donde entra tu confianza. Tienes que confiar en Dios y mantener la esperanza, porque la esperanza es lo que produce tu fe.”