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Significado
La paradoja del daño en el amor
Oscar Wilde plantea una verdad incómoda sobre cómo destruimos aquello que más valoramos. El cobarde causa daño mediante la cercanía falsa, con gestos de ternura que ocultan abandono o traición. El valiente, por el contrario, hiere de frente, con decisiones claras aunque dolorosas. La diferencia radica en la honestidad: uno mata lentamente bajo la apariencia del cariño; el otro asesta el golpe definitivo sin fingir.
Más allá del drama romántico
Esta observación trasciende las relaciones sentimentales. Aplica a toda relación humana donde el poder desigual permite dañar: padres sofocantes que controlan bajo pretexto de proteger, amigos que sabotean sutilmente, líderes que explotan la lealtad. Wilde sugiere que la complicidad pasiva del cobarde, quien usa la intimidad como arma, resulta quizás más corrosiva que la crueldad explícita.
La pregunta pertinente
¿Cuál destrucción es peor? La respuesta depende de si preferimos el sufrimiento claro o la erosión silenciosa. Lo importante es reconocer que ambas son formas de destrucción, y que amar sin causar daño requiere algo que Wilde no menciona: conciencia genuina de nuestros actos.
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