“Las ciudades mueren, y mueren los reinos, la arena y la hierba cubren pastos y glorias, ¡y vemos al hombre irritarse por ser mortal!”
Poeta italiano de la época de la Contrarreforma, célebre por su poema épico Jerusalén liberada y recordado también por los episodios de locura que sufrió en sus últimos años.
1544 – 1595
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Significado
La efímera grandeza
Tasso pinta la fugacidad de los logros humanos: ciudades y reinos que sucumben, pastos que devoran ruinas, la naturaleza ocupando lo que fue gloria. Esa imagen despliega la tensión entre la aspiración a la inmortalidad y la realidad de la caducidad; el poeta observa además la ira del hombre ante su propia finitud, un enfado que revela orgullo y miedo a desaparecer. La escena suena a advertencia estética, pero también moral: la vanidad de toda obra que pretende vencer el tiempo queda expuesta por el contraste entre construcción humana y regreso de lo natural.Contexto y resonancias
Situado en la Italia renacentista tardía, Tasso escribe desde un mundo preocupado por honra, fortuna y destino, y desde su experiencia personal de frustración y exilio. El verso dialoga con temas clásicos del vanitas y la fortuna, y plantea consecuencias prácticas: política que se desgasta, arte que reclama humildad, vida individual que exige reconciliación con límites. Mirar esa fragilidad no anula la acción, pero transforma su sentido: actuar con conciencia de lo efímero cambia la manera de valorar lo que se hace.Frases relacionadas
“Cuando la muerte ha igualado las fortunas, las pompas fúnebres no deberían diferenciarlas.”
“La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.”
“El epitafio es la última tarjeta de visita que se hace el hombre.”
“Recuerda que la vida nos presenta muchos placeres engañosos por la vanidad de la gloria; pues cuando empezamos a vivir, entonces morimos. Por lo tanto, no hay nada más inútil que la ambición.”
Más frases de Torquato Tasso
“Amamos cuando podemos, amando, ser amados.”
“Del sueño a la muerte hay un pequeñísimo trecho.”
“El mundo envejece y al envejecer entristece.”
“El tiempo que no se emplea en amar es tiempo perdido.”
“La mujer es una cosa gárrula y falaz, ahora quiere y ahora no quiere. Loco es el hombre que en ella fía.”