“Recuerda que la vida nos presenta muchos placeres engañosos por la vanidad de la gloria; pues cuando empezamos a vivir, entonces morimos. Por lo tanto, no hay nada más inútil que la ambición.”

Theophrastus
Theophrastus

Theophrastus fue un filósofo griego, discípulo y sucesor de Aristóteles en el Liceo, conocido por sus aportes a la botánica y a la filosofía natural.

370 a. C. – 285 a. C.

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Significado

La seducción de la gloria

Theophrastus, discípulo de Aristóteles y observador de caracteres humanos, señala que muchos placeres proceden de la vanidad y esconden una falsedad vital: la búsqueda de fama y honores presenta gratificaciones inmediatas que no prolongan ni enriquecen la vida real. Afirmar que al iniciarla ya comenzamos a morir es subrayar la fragilidad del tiempo y la futilidad de orientarlo hacia apariencias pasajeras. El gesto moral aquí es claro: advertir contra la ilusión de que la gloria puede colmar la existencia.

Implicaciones para la conducta

La consecuencia práctica es una invitación a priorizar aquello que aporta sentido duradero: relaciones sinceras, trabajo bien hecho, moderación. La ambición desmedida puede vaciar la vida de sentido porque privilegia el reconocimiento sobre la autenticidad. Tomada como pauta, esta reflexión impulsa a valorar logros por su sustancia más que por su brillo público y a aceptar la finitud como marco que da peso a las elecciones cotidianas.

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