“El mundo envejece y al envejecer entristece.”
Poeta italiano de la época de la Contrarreforma, célebre por su poema épico Jerusalén liberada y recordado también por los episodios de locura que sufrió en sus últimos años.
1544 – 1595
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Significado
El desgaste del tiempo
Hay una imagen que condensa cómo la historia y la sensibilidad humana pierden brillo con el paso de los años. Tasso, poeta italiano del siglo XVI vinculado a la corte y a la tensión entre el ideal heroico y el desengaño personal, habla desde esa experiencia: la percepción de que la vida colectiva y la íntima se vuelven más sombrías conforme pasan los años. El envejecimiento aparece como un proceso que apaga colores, erosiona certezas y hace más evidente la ausencia de lo que fue.
Melancolía y urgencia
La consecuencia es doble. Por un lado la melancolía se instala como forma de mirada que valora la memoria y reconoce el vacío; por otro lado surge una exigencia práctica: admitir la pérdida obliga a proteger lo que aún conserva sentido, reinventar relatos y cuidar los vínculos antes de que se desvanezcan. El pensamiento de Tasso funciona así como lamento y advertencia, señalando que la vejez del mundo reclama atención y responsabilidad.
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“El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada.”
“La vejez o bien idealiza, o bien petrifica.”
“La verdadera tristeza de los cincuenta no es que cambies tanto, sino que cambies tan poco.”
“Sinuhe, amigo mío, hemos nacido en tiempos extraños. Todo se está derritiendo, cambiando su forma como la arcilla en la rueda de un alfarero. La vestimenta cambia, las palabras, las costumbres cambian, y la gente ya no cree en los dioses, aunque puede temerlos. Sinuhe, amigo mío, quizá hayamos nacido para ver el ocaso del mundo, porque el mundo ya es viejo, y han pasado mil doscientos años desde la construcción de las pirámides. Cuando pienso en esto, quiero enterrar la cabeza entre las manos y llorar como un niño.”
Más frases de Torquato Tasso
“Amamos cuando podemos, amando, ser amados.”
“Del sueño a la muerte hay un pequeñísimo trecho.”
“El tiempo que no se emplea en amar es tiempo perdido.”
“La mujer es una cosa gárrula y falaz, ahora quiere y ahora no quiere. Loco es el hombre que en ella fía.”
“Las ciudades mueren, y mueren los reinos, la arena y la hierba cubren pastos y glorias, ¡y vemos al hombre irritarse por ser mortal!”