“A veces la historia toma las cosas en sus propias manos.”
Thurgood Marshall fue el primer juez afroamericano de la Corte Suprema de Estados Unidos, conocido por su destacada labor como abogado de derechos civiles y por la histórica victoria en Brown v. Board of Education. Antes de su nombramiento a la Corte Suprema ejerció en la Corte de Apelaciones y como Solicitor General del gobierno federal.
1908 – 1993
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Significado
Cuando la corriente histórica empuja
Thurgood Marshall hablaba desde la experiencia de quien litigó contra la segregación y luego juzgó en la Corte Suprema. La frase sugiere que existen fuerzas colectivas —movimientos sociales, decisiones judiciales, transformaciones económicas— que, acumuladas, desplazan el rumbo previsto por actores individuales. A veces la transformación brota de la suma de actos cotidianos y de momentos que rompen resistencias; otras, de fallos que reordenan normas establecidas. Aquí la historia aparece como agente parcialmente autónomo, capaz de imponer resultados que no siempre coinciden con la voluntad de quienes detentan el poder.
Dilemas y responsabilidades ante el cambio
La implicación práctica es doble: el avance puede llegar sin ceremonias y también con costos imprevistos. Las instituciones pueden sucumbir o adaptarse; las victorias legales no garantizan justicia inmediata. Frente a eso, la actitud correcta combina vigilancia y audacia: proteger derechos conquistados, prestar atención a las consecuencias sociales y mantener activa la labor política y jurídica. Marshall encarna la confianza en que la historia puede corregir agravios, pero recuerda que esa corrección rara vez es automática ni justa por sí sola.
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“La medida de la grandeza de un país es su capacidad para conservar la compasión en tiempos de crisis.”
“La historia enseña que las graves amenazas a la libertad a menudo surgen en tiempos de urgencia, cuando los derechos constitucionales parecen demasiado extravagantes para perdurar. Cuando permitimos que las libertades fundamentales sean sacrificadas en nombre de una exigencia real o percibida, invariablemente lo lamentamos.”
“Cuando las puertas de la prisión se cierran tras un recluso, no pierde su cualidad humana; su mente no se cierra a las ideas; su intelecto no deja de alimentarse de un libre y abierto intercambio de opiniones; su anhelo de autoestima no termina; ni concluye su búsqueda de autorrealización. Si acaso, las necesidades de identidad y autoestima son más apremiantes en el ambiente deshumanizante de la prisión.”
“La experiencia de los negros en América ha sido diferente en su naturaleza, no sólo en su grado, de la de otros grupos étnicos. No es meramente la historia de la esclavitud, sino también que a todo un pueblo la ley lo marcó como inferior. Y esa marca ha perdurado.”
“El sistema legal puede forzar la apertura de puertas, e incluso a veces derribar muros, pero no puede construir puentes. Ese trabajo nos pertenece a usted y a mí. El país no puede hacerlo. Afroamericanos y blancos, ricos y pobres, educados y analfabetos, nuestros destinos están unidos. Podemos huir unos de otros, pero no podemos escapar unos de otros. Sólo alcanzaremos la libertad si aprendemos a apreciar lo que es distinto.”