“Porque si se diera crédito a cada persona depravada que afirmase tener revelaciones de Dios, ¿qué manera habría de subvertir todos los bienes comunes y el buen orden del mundo? En cuanto a la reciente señora de Canterbury que dice tener muchas grandes visiones, no debe moverle a usted a darles crédito.”
Thomas Cromwell, primer conde de Essex, fue un estadista inglés que se desempeñó como secretario de Estado y principal consejero del rey Enrique VIII, impulsando la centralización administrativa y las reformas religiosas del reino.
1485 – 1540
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Significado
Canterbury y la política de la época
Thomas Cromwell, figura central en la corte de Enrique VIII, responde con desdén a una mujer de Canterbury que afirmaba recibir visiones. La referencia apunta a un momento de alta tensión: las reclamaciones místicas podían convertirse en focos de resistencia frente a la autoridad real y a la reforma eclesiástica que el rey imponía. La frase revela una mezcla de prudencia administrativa y dureza política hacia cualquier voz que pudiera desestabilizar la nueva jerarquía religiosa.Autoridad sobre lo sagrado y el bien común
Más allá de desacreditar a una visionaria concreta, el argumento plantea quién decide qué experiencias religiosas merecen crédito cuando afectan el orden público. Cromwell prioriza la estabilidad colectiva sobre la veracidad individual de revelaciones, lo que justifica intervenciones del poder civil en asuntos espirituales. Esa postura abre preguntas sobre la legitimidad de silenciar discrepancias y sobre el riesgo de que la censura se convierta en instrumento para neutralizar a quienes cuestionan el status quo.Frases relacionadas
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“Por diversas y antiguas historias y crónicas se declara manifiestamente que este reino de Inglaterra es un Imperio, aceptado en el mundo y gobernado por un Soberano y Rey Supremo, con la dignidad de la Corona imperial, a quien un cuerpo político de todo tipo de personas debe, junto a Dios, obediencia natural y humilde.”
“Ciertamente, señor, supongo que esto no sería causa mayor para rechazar lo uno que lo otro; sabéis por las historias de la Biblia que Dios por su revelación puede dispensar su propia ley.”
“Recibirá con esto las cartas de Su Alteza para poner en su memoria los trabajos de Su Alteza y su deber respecto al orden para predicar, a fin de que el pueblo sea enseñado en la verdad sin cargarlos al principio con demasiadas novedades, cuya publicación sin prudencia sólo traería contención y división entre la gente no instruida.”
“Creo que, así como la Majestad del Rey no puede honrar más a Dios ni proveer mejor su propia seguridad y la tranquilidad del reino que castigando con discreción y caridad a quienes siembran sedición, división y contención de opiniones contrarias a la verdad de la palabra de Dios, por tanto mi opinión es que debéis procurar, con caridad y mano blanda, apagar esta difamación exhortando a la gente discretamente y sin trato extremo.”
“El mal, como escribís en verdad, trabajará por pervertir lo bueno; y aquellos bien dispuestos lamentarán la necedad de los malos y harán cuanto puedan para enmendarlos. Quien ni teme a Dios ni estima los preceptos de la Majestad del Rey, no es hierba apta para crecer en el más católico y virtuoso huerto de Su Majestad.”