“Qué injusto es el destino que ordena que quienes tienen menos deban siempre añadir a las arcas de los ricos.”
Publio Terencio Afro, comediógrafo latino de origen norteafricano, llegado a Roma como esclavo y luego liberto. Escribió seis comedias, entre ellas Andria, El eunuco y El atormentador de sí mismo, de la que procede la frase «nada humano me es ajeno».
195 AC – 159 AC
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Significado
Una acusación de justicia económica
Se denuncia la arbitrariedad de un orden que exige a los menos favorecidos aumentar las arcas de los acomodados. Terencio concentra en pocas palabras una crítica a la extracción constante de riqueza: impuestos, rentas, intereses y trabajo ajeno que terminan beneficiando a unos pocos. La formulación subraya una injusticia estructural, donde la movilidad se frena y la dignidad se erosiona cuando el peso económico recae siempre sobre los mismos.
De la Roma antigua al presente
Como comediógrafo romano de origen africano, sus palabras brotan en una sociedad con jerarquías rígidas y dependencia del trabajo servil; por eso la sentencia tiene tanto peso histórico como moral. Implica cuestionar la legitimidad de la riqueza acumulada y reconocer consecuencias sociales palpables, como resentimiento y fragilidad cívica. Trasladada a hoy, obliga a pensar en redistribución, poder y en qué mecanismos públicos o éticos pueden corregir esos desequilibrios.
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“Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre.”
“Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.”
“La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.”
Más frases de Terencio
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“Es más acertado contener a los niños por honor y ternura, que por el temor y el castigo.”
“Es un gran error suponer, que el imperio que se establece sobre los hombres por la fuerza, sea más agradable y permanente, que el que se funda sobre el amor.”