“La cara es el espejo de la mente, y los ojos, sin decir palabra, confiesan los secretos del corazón.”

St. Jerome
St. Jerome

San Jerónimo fue un erudito y padre de la Iglesia famoso por traducir la Biblia al latín (la Vulgata) y por sus extensos comentarios y escritos teológicos.

347 – 420

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Significado

Rostro como mapa interior

St. Jerome, figura del cristianismo primitivo y traductor de la Vulgata, sostenía que el exterior revela el pensamiento. La idea presenta el rostro como un mapa donde afloran las tensiones del alma: preocupación, sinceridad, culpa o serenidad imprimen rasgos que otros leen sin palabras. Esa concepción conecta la moralidad y la psicología; la apariencia deja de ser máscara accidental para convertirse en indicio de estados íntimos.

Mirada que confiesa

Los ojos, según la imagen, funcionan como confesionario silencioso: miradas pueden delatar afectos y verdades no pronunciadas. Implicaciones prácticas: fomentan la empatía y la lectura atenta de gestos, pero también abren la puerta al juicio apresurado; interpretar expresiones exige prudencia. Además, la idea carga con una tensión ética: si el rostro habla, surge la pregunta sobre la privacidad interna y la responsabilidad de quien observa.

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