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Significado
Entre el teatro del lenguaje
Shadwell contrapone la retórica adornada con una expresión más inmediata: mientras la primera puede construirse, fingirse y manipular, lo que emana del cuerpo —esa exhalación involuntaria, el suspiro— surge sin artificio. Como dramaturgo del periodo de la Restauración, su experiencia con actores y parlamentos le permite ver hasta qué punto el lenguaje puede convertirse en actuación, en máscara persuasiva que oculta intenciones. La frase sugiere, sin dramatismos, que hay grados de veracidad en la comunicación: algunos signos hablan de técnica, otros de verdad afectiva.La medida del pecho
La implicación práctica toca la autenticidad cotidiana: decisiones, afectos y traiciones suelen revelarse más por gestos que por discursos elaborados. Un suspiro registra cansancio, alivio o deseo con economía y riesgo de ambigüedad; por eso funciona como termómetro emocional, aunque no sustituya a la palabra. El autor parece reclamar atención a lo no dicho, a lo corporal, sin despreciar la palabra, porque la sinceridad se asienta tanto en lo que pronunciamos como en lo que exhalamos.Frases relacionadas
“La cara es el espejo de la mente, y los ojos, sin decir palabra, confiesan los secretos del corazón.”
“Háblame para que yo te vea”
“La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento”
“El periodismo consiste básicamente en decir 'Ha muerto Lord Jones' a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo”
Más frases de Thomas Shadwell
“Nadie es feliz sino por comparación.”
“El ingenio es la frailidad más noble de la mente.”
“La prisa de un necio es lo más lento del mundo.”
“El amor pronto se fatiga, aunque con esfuerzo se consigue; el vino nunca empalaga aunque con facilidad se obtiene. Cantamos mientras tú suspiras, reímos mientras tú lloras; el amor te roba el descanso, el vino nos arrulla el sueño.”
“Cada hombre ama aquello en lo que es bueno.”