“A nadie le importaba lo que hicieras en la cama ni lo que dijeras sobre Dios, una actitud muy civilizada en 1948.”
Simon Raven fue un novelista inglés conocido por su estilo ingenioso y por explorar temas sociales y culturales en la literatura contemporánea.
1927 – 2001
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Significado
Privacidad sexual y religiosa en la posguerra
En 1948 la conducta íntima y las creencias personales solían permanecer dentro de una esfera privada respetada por la mayoría; la opinión pública no intervenía con la misma vehemencia que hoy. La frase apunta a una convivencia basada en convenios sociales tácitos: se toleraba la discrepancia entre lo dicho en público y lo vivido en privado, y eso se consideraba signo de urbanidad. Ese orden no dependía solo de leyes, sino de costumbres que regulaban qué se discutía en voz alta.Tensiones entre tolerancia y doble moral
Esa aparente libertad también ocultaba desigualdades: la permissividad funcionaba de distinta manera según clase, género y poder. El comentario de Raven puede leerse con ironía: una civismo que permite ciertos silencios puede proteger a algunos y silenciar a otros. Las décadas siguientes transformaron esos límites, haciendo más visible lo que antes se ocultaba y sometiendo lo privado a debate público y político.Frases relacionadas
“La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza.”
“El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”
“La democracia es la forma de gobierno que da a cada hombre el derecho de ser su propio opresor”
“El único deber es el deber de divertirse terriblemente.”
Más frases de Simon Raven
“El crepúsculo es la hora en que los hombres susurran asuntos sobre los que permanecen en silencio a la luz plena del sol.”
“Los caballeros ahora sólo pueden comportarse como tales, o ser tolerados como tales, en circunstancias que son manifiestamente artificiosas o irreales.”
“El carácter moral más elevado no obtiene para uno ninguna preferencia entre las sombras.”
“Cristo pidió todo lo que recibió.”
“Al convertirse en el universo, Dios abdicó. Se destruyó a sí mismo como Dios. Convirtió lo que había sido, su yo verdadero, en la nulidad y con ello perdió las cualidades divinas que le pertenecían. El universo en el que se ha convertido es también su tumba. No tiene control en él ni sobre él. Dios, como Dios, está muerto.”