“Cristo pidió todo lo que recibió.”
Simon Raven fue un novelista inglés conocido por su estilo ingenioso y por explorar temas sociales y culturales en la literatura contemporánea.
1927 – 2001
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Significado
Sobre voluntad y sacrificio
La frase sugiere que la figura central del cristianismo aceptó activamente lo que le fue impuesto, lo que coloca la atención en la voluntad más que en la pasividad. Leerla así obliga a considerar la paradoja: entrega que parece sumisión pero contiene decisión. Ese matiz transforma la noción de víctima en acto moral deliberado, y convierte el sufrimiento en un gesto con intención y significado deliberados.Sobre tensión histórica y ética
Dicho por un ironista como Simon Raven, la idea también tiene filo crítico: cuestiona la romanticización del martirio y el modo en que relatos sagrados legitiman conductas humanas. Implica responsabilidad —de quien sufre y de quien interpreta—, y abre preguntas sobre cómo las instituciones aprovechan narrativas de entrega. La consecuencia práctica es mirar con más sospecha cualquier elogio fácil del sacrificio y explorar quién se beneficia de esas historias.Frases relacionadas
“Creo en el Dios de Spinoza, que nos revela una armonía de todos los seres vivos. No creo en un Dios que se ocupe del destino y las acciones de los seres humanos.”
“Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el Creador.”
“La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios no existe, me prueba su existencia.”
“Es mi fe tan cumplida que adoro a Dios, aunque me dio la vida.”
Más frases de Simon Raven
“El crepúsculo es la hora en que los hombres susurran asuntos sobre los que permanecen en silencio a la luz plena del sol.”
“Los caballeros ahora sólo pueden comportarse como tales, o ser tolerados como tales, en circunstancias que son manifiestamente artificiosas o irreales.”
“El carácter moral más elevado no obtiene para uno ninguna preferencia entre las sombras.”
“Al convertirse en el universo, Dios abdicó. Se destruyó a sí mismo como Dios. Convirtió lo que había sido, su yo verdadero, en la nulidad y con ello perdió las cualidades divinas que le pertenecían. El universo en el que se ha convertido es también su tumba. No tiene control en él ni sobre él. Dios, como Dios, está muerto.”
“Muchacha de las rosas, con tus ramilletes, ¿qué vienes a vender? ¿Eres tú misma o tus rosas, o tú misma y tus rosas también?”