“La fe es un hábito práctico que, como todos los demás, se fortalece y aumenta con el ejercicio continuo. Se nutre de la meditación, de la oración y de la devota lectura de las Escrituras; y la luz que difunde se vuelve más fuerte y clara por una conversación ininterrumpida con su objeto y un fiel cumplimiento de sus dictados.”
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Significado
Fe como disciplina cotidiana
Hall presenta la fe como un hábito que se fortalece mediante la repetición y el ejercicio constante. La práctica habitual —alimentada por meditación, oración y lectura devota de las Escrituras— transforma una creencia íntima en una fuerza viva; la metáfora de la luz que se aclara por la conversación continuada subraya la dimensión relacional: la fe se afina en el contacto sostenido con su objeto y en el cumplimiento fiel de lo que exige.
Impronta y alcance práctico
Desde su oficio como predicador evangélico inglés, Hall sitúa la formación espiritual en la disciplina diaria. La conclusión práctica es clara: la certidumbre de la fe depende menos de argumentos puntuales y más de hábitos que cambian la percepción y la conducta. Así, la vida moral se convierte en laboratorio donde la fe se prueba y se hace más nítida, y la rutina espiritual pasa a ser el motor de la claridad interior y de la coherencia ética.
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“Recuerda los sufrimientos de Cristo, las tempestades que soportó... la corona que vino de esos sufrimientos dio un nuevo resplandor a la fe... Todos los santos dan testimonio de la verdad de que nadie obtiene la corona sin gran esfuerzo.”
“Mira, no compres el campo que la perla es; vende todo y compra la salvación. ¿Crees que es fácil? Porque se trata de una empinada subida a la gloria eterna; muchos yacen muertos por el camino, muertos sin duda.”
“Encontré una enorme oposición a mi religión. Es como si uno quisiera fortalecer los bíceps: levantar un peso más pesado de lo que puede soportar y trabajar los músculos contra una resistencia hasta que se fortalezcan. Tuve que hacer eso con mi religión.”
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“Su imaginación imperial ha puesto a toda la Naturaleza bajo tributo y ha recopilado riquezas de cada escena de la creación y de todos los ámbitos del arte.”
“Llamad a las cosas por su nombre... ¡Copa de brandy con agua! Ese es el nombre corriente pero no el apropiado: pedid una copa de fuego líquido y de condenación destilada.”
“Estableced, por tanto, en vuestras mentes, como máxima que nunca debe borrarse ni olvidarse, que el ateísmo es un sistema inhumano, sangriento y feroz, igualmente hostil a todo freno útil y a todo afecto virtuoso; que, al no dejar nada por encima nuestro que inspire reverencia, ni nada alrededor que despierte ternura, hace la guerra al cielo y a la tierra: su primer objeto es destronar a Dios, el siguiente destruir al hombre.”
“Debemos preocuparnos más de que nuestras aflicciones nos beneficien que de que sean prontamente apartadas de nosotros.”
“La Biblia es el tesoro del pobre, el consuelo del enfermo y el sostén del moribundo; y mientras otros libros pueden divertir e instruir en una hora de ocio, es triunfo peculiar de aquel libro crear luz en medio de la oscuridad, aliviar la pena que no admite otro alivio, dirigir un rayo de esperanza al corazón que ningún otro tema de consuelo puede alcanzar; mientras la culpa, la desesperación y la muerte desaparecen al contacto de su santa inspiración.”