Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
La diferencia entre tener y ser poseído
Robert Bolt señala una asimetría fundamental en cómo operan las creencias. Mientras que las ideas ordinarias pueden sostenerse con cierta frialdad intelectual (adoptarlas, cuestionarlas, descartarlas), las creencias profundas funcionan de otro modo: nos capturan, nos moldean, estructuran nuestras percepciones del mundo. Una creencia verdadera penetra en nuestro sistema de valores y orienta nuestras acciones sin que necesariamente seamos conscientes de ello.
Esta distinción tiene consecuencias prácticas inmediatas. Una creencia que nos posee determina qué evidencias vemos como válidas, a quién escuchamos, cómo interpretamos la realidad. Es más difícil modificarla porque ya no se trata de cambiar una postura racional, sino de desmantelar una estructura que organiza nuestra experiencia. Bolt apunta así a la potencia silenciosa de nuestras convicciones más arraigadas: no las controlamos como si fueran herramientas, sino que ellas nos controlan desde adentro.
Frases relacionadas
“Nada es más activo que el pensamiento, ya que viaja a través del universo, y nada es más fuerte que la necesidad de que todos se sometan a él.”
“Los pensamientos tienen poder; los pensamientos son energía. Usted puede hacer que su mundo funcione o lo destruya por su propio pensamiento.”
“Si los hombres pensantes son pocos, por esa razón son aún más poderosos. Que nadie imagine que no tiene influencia. Quienquiera que sea, y dondequiera que esté, el hombre que piensa se convierte en una luz y un poder.”
“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche”
Más frases de Robert Bolt
“¿Así que ahora le darías al Diablo el beneficio de la ley?”
“Sí. ¿Qué harías? ¿Abrirías una gran vía a través de la ley para perseguir al Diablo?”
“¡Derribaría todas las leyes de Inglaterra para lograrlo!”
“¿Y cuando la última ley haya caído, y el Diablo se vuelva contra ti, dónde te esconderás, Roper, con las leyes todas planas? Este país está sembrado de leyes de costa a costa — leyes de los hombres, no de Dios — y si las cortas, ¿crees de verdad que podrías mantenerte firme en los vientos que soplarían entonces? Sí, le daría al Diablo el beneficio de la ley, por mi propia seguridad.”
“¡Esto no era práctico; era moral!”