“La democracia es demasiado buena como para compartirla con cualquiera.”
Nigel Rees es un autor inglés conocido por sus obras de divulgación cultural e histórica, caracterizadas por un estilo accesible y bien documentado.
1944
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Significado
Meritocracia y sospecha
Nigel Rees, conocido por reunir aforismos que condensan ironía y juicio social, plantea una idea contundente: la democracia podría considerarse un bien que exige condiciones de acceso. La frase insinúa que el funcionamiento efectivo del sistema requiere competencias, información y juicio público; en otras palabras, que votar y decidir no es neutro ni automático. Esa mirada proviene de una tradición liberal preocupada por la calidad de las decisiones colectivas, pero también rezuma un tono elitista que pone en jaque la igualdad política.Peligros y salvaguardias
Aceptar la propuesta sin matices abre la puerta a la exclusión y a la tecnocracia, disfrazadas de prudencia. Como alternativa sensata, conviene reforzar la gobernanza mediante educación cívica, transparencia e instituciones que limiten abusos sin restringir derechos. La tensión persiste: cómo mejorar la deliberación pública sin convertir la democracia en un club cerrado queda como el verdadero desafío.Frases relacionadas
“La dictadura es un aria, y nunca llega a ser ópera”
“En democracia, todos tienen derecho a estar representados, hasta los estúpidos”
“Es posible que la frase "dictadura del proletariado" no tenga sentido alguno. Tanto valdría decir; "la omnipotencia de los conductores de autobús". Es evidente que si un conductor fuese omnipotente, no conduciría un autobús.”
“A los empresarios les gustan las asambleas porque ellos las inventaron.”
Más frases de Nigel Rees
“Mis trabajos en el campo de las citas me han llevado a formular dos o tres leyes sobre cómo la gente utiliza y abusa de las citas. Mi primera ley es: cuando haya duda, atribuye todas las citas a Bernard Shaw —lo cual no debe tomarse literalmente, sino como una observación general del hábito de adjudicar comentarios al hablante más obvio. Churchill, Wilde, Orson Welles y Alexander Woollcott son otras figuras útiles a las que atribuir observaciones cuando no sabes quién las dijo realmente.”
“Un proceso análogo lo llamaré 'deriva churchilliana'... Mientras que las citas con un tono sentencioso suelen atribuirse a Shaw, las de tono más grandioso o beligerante se acreditan, como por ósmosis, a Churchill. Todos los comentarios humorísticos evidentemente hechos por una mujer proceden, por supuesto, de Dorothy Parker. Todas las citas en traducción, en cambio, deberían atribuirse a Goethe (con 'creo' obligatorio).”
“Soy muy consciente de que estoy expuesto a la Segunda Ley de la Cita de Rees: «Por muy seguro que estés de haber atribuido correctamente una cita, te señalarán una fuente anterior».”