“Nadie puede negar que la religión es un consuelo para los afligidos, un remedio para los enfermos y, a veces, un freno para los malos; por lo tanto, todo aquel que quiera discutir o burlarse de ella sin ofrecer algo equivalente que deba considerarse un bien común debe ser considerado enemigo.”
Lady Mary Wortley Montagu fue una aristócrata, viajera y escritora británica, conocida por su destacada correspondencia.
1689 – 1762
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Significado
Consuelo social y límite a la burla
Plantea que la religión cumple funciones prácticas: es confort para quien sufre, alivio en la enfermedad y, ocasionalmente, un freno moral. A partir de ese hecho propone un criterio moral para la polémica: criticarla o ridiculizarla sin ofrecer una alternativa que aporte al bien común equivale a una actitud hostil injustificable. La referencia proviene de Mary Wortley Montagu, escritora del siglo XVIII inmersa en discusiones ilustradas sobre fe, costumbres y salud pública; su mirada combina escepticismo y preocupación por el orden social.Defensa utilitaria y sus tensiones
La formulación funciona como una defensa utilitaria: la legitimidad de la religión se mide por sus efectos sociales. Eso tiene dos consecuencias opuestas. Por un lado subraya la responsabilidad de quien critica: proponer soluciones que reemplacen los beneficios sociales que la religión brinda. Por otro lado corre el riesgo de instrumentalizar la fe y de silenciar críticas válidas bajo la excusa del "bien común". Abre así un debate sobre cuándo la preservación del orden pesa más que la exigencia de reforma.Frases relacionadas
“La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos”
“Hay más lagrimas derramadas sobre oraciones respondidas que sobre oraciones sin respuesta”
“En el asombro hay siempre un elemento positivo de plegaria.”
“El Cristianismo, no sólo es capaz de inferir las verdades lógicas, sino qué, cuando sobreviene el absurdo, sabe acertar -digámoslo así- las verdades ilógicas.”
Más frases de Mary Wortley Montagu
“Nosotros, los viajeros, nos hallamos en circunstancias muy difíciles: si no decimos nada, se afirma lo que dijeron antes de nosotros, que somos aburridos y que no hemos observado nada; si decimos algo nuevo, se burlan de nosotros por fabulosos y románticos.”
“Nadie debe confiar en su virtud en momentos de necesidad; la fuerza de ésta nunca se conoce hasta que se siente, y por ello uno de los primeros deberes es evitar la tentación.”
“No hay entretenimiento tan barato ni placer tan duradero como la lectura.”
“Mientras la conciencia sea nuestra amiga, todo está en paz; sin embargo, una vez que se ofende, adiós a una mente tranquila.”
“Odio el ruido y la prisa inseparables de las grandes propiedades y los títulos, y considero que es una bendición que solo debe ser otorgada a los tontos.”