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Significado
La paradoja de la distancia en la convivencia
Cortázar plantea una paradoja incómoda sobre las relaciones humanas: aquello que nos separa, precisamente, permite que coexistamos sin ahogarnos mutuamente. Las diferencias de opinión, gustos, espacios personales y formas de ver el mundo actúan como amortiguadores. Si fuéramos idénticos en todo aspecto, la proximidad se volvería sofocante. La fricción, lejos de ser enemiga, es oxígeno. Cada divergencia crea aire respirable entre dos personas.
Implicaciones prácticas
Esta idea subvierte la creencia romántica de que la compatibilidad perfecta es el ideal. Los lazos duraderos no florecen en la fusión total, sino en la aceptación de que el otro siempre será, en parte, extranjero. Los conflictos menores, las preferencias incompatibles, las áreas donde no nos entendemos: estos espacios vacíos son vitales. Sin ellos, la relación se convierte en una jaula.
El contexto de Cortázar
El escritor argentino, fascinado por lo absurdo y lo contradictorio, rechazaba las explicaciones simples sobre el amor y la amistad. Esta frase refleja su escepticismo ante las narraciones utópicas, su intención de mirarnos con lucidez, sin romanticismos que nos cieguen.
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“Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.”
“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.”
“¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?”
“En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.”
“Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir.”