“No estamos en la tierra como guardianes de un museo, sino para cultivar un jardín floreciente de vida y preparar un futuro glorioso.”
Papa de la Iglesia católica (Angelo Giuseppe Roncalli), conocido como «el Papa bueno». Convocó el Concilio Vaticano II y publicó las encíclicas «Mater et magistra» y «Pacem in terris»; fue canonizado.
1881 – 1963
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Significado
Guardianes o jardineros
La metáfora del museo frente al jardín plantea una ética activa: exige responsabilidad creativa más que mera conservación. En el contexto del pontificado de Juan XXIII, promotor del Concilio Vaticano II y del aggiornamento, la imagen articula una fe orientada hacia la renovación, la apertura y la confianza en el crecimiento humano. Se valora la vida como proceso dinámico, donde la tradición sirve de suelo fértil y no de vitrina inmutable.
Implicaciones prácticas
Aceptar esa postura transforma prioridades: la transmisión cultural y espiritual pasa por la educación, el diálogo y la promoción de condiciones para que las generaciones prosperen. También demanda políticas que fomenten justicia social y cuidado ambiental, una suerte de cuidado activo que prepare un futuro habitable y fecundo. Es una llamada a trabajar con creatividad y responsabilidad, sabiendo que cultivar requiere paciencia y decisiones valientes.
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“De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.”
“Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (...) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.”
“El mes de mayo llega cuando cada corazón fuerte comienza a florecer y a dar frutos.”
“La naturaleza es como un horno: podemos avivar el fuego mientras quede un rescoldo”
Más frases de Juan XXIII
“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.”
“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.”
“La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.”
“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.”
“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.”