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Significado
El fundamento espiritual de la paz mundial
Juan XXIII, papa durante los años sesenta, vincula la paz internacional con un orden divino. Su argumento es directo: la armonía entre naciones solo fructifica cuando existe una adhesión genuina a principios que trascienden los intereses políticos particulares. Esta visión contrasta con el realismo político de su época, donde la Guerra Fría y la carrera armamentista dominaban el pensamiento sobre las relaciones internacionales. El pontífice propone que los conflictos no emergen simplemente de malentendidos diplomáticos, sino de un alejamiento más profundo respecto a valores universales.
El contexto de esta afirmación es crucial: Juan XXIII gobernaba durante la crisis de los misiles cubanos y promovió el Concilio Vaticano II, buscando modernizar la Iglesia católica. Su preocupación reflejaba un humanismo cristiano que desconfiaba de las soluciones puramente técnicas o estratégicas. Implícitamente, sugiere que legislaciones, tratados y negociaciones carecen de solidez sin una base ética compartida.
La idea permanece relevante hoy: ¿puede existir convivencia pacífica sin acuerdos morales fundamentales? Aunque la secularización ha transformado el diálogo público, la pregunta sobre qué valores sostienen la paz sigue siendo pertinente.
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“El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.”
“Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz.”
“Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.”
“No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.”
Más frases de Juan XXIII
“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.”
“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.”
“La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.”
“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.”