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Significado
El llamado a la paz desde la diversidad
Juan Pablo II articula aquí una convocatoria universalista donde la construcción de paz trasciende las fronteras religiosas. Su propuesta aborda un desafío fundamental: cómo convivir cuando las creencias difieren. La fórmula es clara: abandono de la intolerancia y la discriminación. No como aspiración abstracta, sino como condición práctica para edificar una convivencia común. La inclusión de "hombres de buena voluntad" amplía el mensaje más allá de creyentes, reconociendo que la ética compasiva existe también fuera de marcos religiosos formales.
Contexto y vigencia
Pronunciada durante décadas de tensiones interreligiosas, esta cita refleja el enfoque del pontificado de Juan Pablo II hacia el diálogo ecuménico. Sin embargo, su pertinencia actual es innegable. La paz sigue siendo un proyecto colectivo, no privativo de una tradición. Lo concreto del mensaje reside en exigir algo específico: abandonar la intolerancia significa acción, no solamente tolerancia pasiva. Implica que cada comunidad de fe asuma la responsabilidad de desmantelar prejuicios propios y contribuir activamente a estructuras más inclusivas.
Frases relacionadas
“El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.”
“Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.”
“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.”
“No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.”
Más frases de Juan Pablo II
“La peor de las prisiones sería un corazón cerrado y endurecido.”
“Amar es lo contrario de utilizar.”
“Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.”
“En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.”
“Por eso América: si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios.”