Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El poder del diálogo sobre la fuerza
Juan XXIII propone una inversión radical de valores: mientras la tradición política occidental ha legitimado la guerra como instrumento de justicia, el pontífice sostiene que la razón debe ser el único arma válida. Su argumento descansa en un cálculo pragmático simple pero contundente: la paz preserva lo que existe, mientras que el conflicto armado arriesga la destrucción total. Esta afirmación cobra especial relevancia considerando que fue pronunciada durante la Guerra Fría, cuando la amenaza nuclear hacía que cualquier confrontación militar pudiera significar el colapso civilizatorio.
El contexto eclesial del Papa resulta fundamental. Como líder religioso, Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II desde una convicción sobre la primacía del diálogo interhumano. La cita rechaza explícitamente la justificación teológica de guerras santas o defensivas, reposicionando el conflicto como fracaso moral, no como solución legítima. Las implicaciones van más allá de la política internacional: sugieren que cualquier comunidad que abandone la deliberación racional para recurrir a la violencia ha renunciado ya a la justicia misma, independientemente de cuán noble parezca su causa inicial.
Frases relacionadas
“Más vale apagar una injuria que apagar un incendio.”
“La justicia te proporcionará paz, y también trabajos”
“La paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia”
“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.”
Más frases de Juan XXIII
“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.”
“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.”
“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.”
“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.”