“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.”

Juan XXIII
Juan XXIII

Papa de la iglesia católica.

1881 – 1963

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Significado

La reciprocidad del encuentro humano

Juan XXIII, papa durante los años 60, pronunció estas palabras en un contexto de tensión mundial y divisiones ideológicas profundas. Su mensaje apunta a dos gestos complementarios: el coraje de tomar la iniciativa en buscar reconciliación y la humildad de aceptarla cuando viene del otro. Ambos requieren vulnerabilidad. Extender la mano expone al rechazo; aceptarla implica soltar desconfianzas acumuladas.

Más allá de la diplomacia

La cita trasciende los protocolos diplomáticos. En lo cotidiano, refiere a padres e hijos en ruptura, amigos distanciados, comunidades fragmentadas por resentimientos. Sugiere que la paz comienza cuando alguien rompe el ciclo de espera mutua. No es pasividad ni rendición incondicional, sino reconocimiento de que el otro también desea conectar, aunque tema o dude.

Implicación práctica

Lo radical aquí radica en aceptar que tender la mano y recibirla son actos de fortaleza, no debilidad. Exigen abandono del orgullo que nos paraliza. En un mundo que premia la dureza, esta invitación a la apertura deliberada sigue siendo perturbadora.

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