Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La reciprocidad del encuentro humano
Juan XXIII, papa durante los años 60, pronunció estas palabras en un contexto de tensión mundial y divisiones ideológicas profundas. Su mensaje apunta a dos gestos complementarios: el coraje de tomar la iniciativa en buscar reconciliación y la humildad de aceptarla cuando viene del otro. Ambos requieren vulnerabilidad. Extender la mano expone al rechazo; aceptarla implica soltar desconfianzas acumuladas.
Más allá de la diplomacia
La cita trasciende los protocolos diplomáticos. En lo cotidiano, refiere a padres e hijos en ruptura, amigos distanciados, comunidades fragmentadas por resentimientos. Sugiere que la paz comienza cuando alguien rompe el ciclo de espera mutua. No es pasividad ni rendición incondicional, sino reconocimiento de que el otro también desea conectar, aunque tema o dude.
Implicación práctica
Lo radical aquí radica en aceptar que tender la mano y recibirla son actos de fortaleza, no debilidad. Exigen abandono del orgullo que nos paraliza. En un mundo que premia la dureza, esta invitación a la apertura deliberada sigue siendo perturbadora.
Frases relacionadas
“Un amigo verdadero es el más grande de todos los bienes y el que menos nos cuidamos de adquirir.”
“La amistad más se ha de sostener con correspondencia que con dádivas; porque con el interés se fingen, pero no se hacen las amistades.”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“No necesito amigos que cambian cuando yo cambio, y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor”
Más frases de Juan XXIII
“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.”
“La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.”
“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.”
“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.”