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Significado
Una lección sobre la aceptación realista
Ortega y Gasset plantea aquí una paradoja productiva: cuando chocamos contra los límites de nuestras posibilidades, podemos elegir modificar nuestros deseos en lugar de destrozarnos persiguiendo lo imposible. No propone conformismo pasivo, sino un realismo inteligente. Reconocer qué está a nuestro alcance y actuar desde ahí genera menos frustración y más eficacia que aferrarse a objetivos divorciados de la realidad.
El equilibrio entre ambición y cordura
La frase apunta a un problema humano concreto: vivimos atrapados entre aspiraciones y circunstancias. El filósofo español sugiere que la madurez consiste en ajustar expectativas sin renunciar a la voluntad de actuar. No aboga por resignación, sino por canalizar la energía vital hacia lo viable. Quien logra este reequilibrio descubre que puede querer intensamente aquello que efectivamente puede alcanzar, transformando la frustración en propósito.
Una brújula práctica
La cita funciona como antídoto contra la parálisis y el resentimiento. Aplicada a decisiones cotidianas, invita a preguntarse: ¿qué puedo controlar? ¿dónde puedo incidir? La respuesta frecuentemente desvela deseos auténticos sepultados bajo expectativas heredadas o impuestas.
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“Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo”
“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”
“La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada”
“Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás”
“La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático”