“Da a todo el que te pida; y a aquel que tome lo tuyo no le reclames nada. Y así como quieres que los hombres hagan contigo, haz tú con ellos.”
Jesús de Nazaret, predicador judío de Galilea y figura central del cristianismo, que lo venera como Hijo de Dios y Mesías. Sus enseñanzas, recogidas en los Evangelios, se centran en el amor al prójimo y el Reino de Dios.
4 AC – 30
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Significado
Una regla práctica de conducta
Propuesta como norma para la vida cotidiana, la frase exige una generosidad activa y una reciprocidad simple: dar sin calcular y comportarse con los demás como uno desea ser tratado. Procede del sermón público de Jesús y dialoga con tradiciones morales anteriores que valoran la hospitalidad y la renuncia a la venganza. La radicalidad aparece en la petición de no reclamar lo perdido, un gesto que desafía la lógica del reembolso y subraya la prioridad del vínculo sobre la posesión.
Implicaciones éticas y sociales
Aplicada al mundo interpersonal y político, esa consigna puede disminuir rencores y cultivar confianza, pero exige madurez moral y límites claros para evitar el abuso. Se trata de transformar la respuesta inmediata —la represalia, la reticencia— por una conducta que privilegia la dignidad compartida, sin renunciar a la justicia. Funciona mejor combinada con instituciones y prácticas que protejan a los vulnerables mientras promueven la compasión activa.
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“El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.”
“No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.”
“Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables.”
“Por sus frutos los conoceréis.”
“Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.”