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Significado
La cercanía peligrosa entre la convicción absoluta y la violencia
Diderot señala una verdad incómoda sobre la naturaleza humana: cuando alguien sostiene una creencia con tal intensidad que rechaza cualquier diálogo o cuestionamiento, el camino hacia actos brutales se vuelve corto. El fanatismo implica una clausura mental donde la certeza total anula la empatía y la razón. Esa rigidez ideológica, cuando se traduce en acción política o social, tiende a justificar cualquier medio para alcanzar el fin que se considera sagrado o inevitable.
La observación del filósofo francés resulta especialmente relevante en contextos de conflicto religioso, político o identitario. Cuando un grupo cree poseer la verdad absoluta y considera que sus adversarios son enemigos existenciales, la violencia comienza a parecer legítima. La barbarie surge no como impulso primitivo, sino como consecuencia lógica de una convicción que ha eliminado los espacios para la duda, el compromiso y el reconocimiento del otro como semejante.
La lección práctica es clara: cualquier sociedad que cultive el pensamiento crítico y la pluralidad está, simultáneamente, erguiendo defensas contra sus propias tendencias destructivas. La tolerancia de perspectivas diversas y la desconfianza hacia las certezas inquebrantables son, paradójicamente, formas de civilización.
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“La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio”
“Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.”
“Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo.”
“El primer paso hacia la filosofía es la incredulidad.”
“Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer.”