“Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.”

Cicerón
Cicerón

político y escritor latino

106-43 a. C.

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Significado

Más allá de las palabras

Cicerón señala algo fundamental sobre la comunicación humana: los discursos nunca flotan desconectados de quien los pronuncia. Cuando alguien habla, expresa simultáneamente emociones, motivaciones y creencias que permanecen ocultas bajo la superficie del lenguaje. El orador romano entendía que la retórica requería captar esta dimensión invisible. No basta escuchar las palabras; hay que leer el ánimo detrás de ellas, detectar si alguien habla desde el miedo, la ambición, la pasión o la sinceridad.

Implicaciones prácticas

Este principio tiene consecuencias en cualquier diálogo genuino. Un argumento puede ser lógicamente perfecto pero carecer de peso si quien lo expone no cree en él. Del mismo modo, una posición frágil gana credibilidad cuando emerge de convicción auténtica. En política, en negociaciones, en vínculos personales, esta atención al sentimiento detras de las palabras marca la diferencia entre manipular y comprender. Cicerón propone, en realidad, una forma de respeto: reconocer que cada persona es un todo integrado donde razón y emoción actúan juntas.

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