“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.”

Cicerón
Cicerón

político y escritor latino

106-43 a. C.

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Significado

El pesimismo como constante histórica

Cicerón expresaba la frustración de quien observa cambios en el orden social de su época. La desobediencia juvenil y la proliferación de escritura representaban, para él, síntomas de decadencia. Lo interesante radica en que el orador romano probablemente desconocía que generaciones posteriores citarían estas mismas palabras para lamentar sus propios tiempos. La cita revela un patrón: cada generación teme haber heredado un mundo peor que el anterior.

Más allá de la nostalgia

El verdadero mensaje no habla sobre la calidad de los tiempos, sino sobre nuestro sesgo para enfatizar lo negativo. Cicerón vivió en una época de transformaciones profundas, conflictos políticos y cambios culturales. En lugar de reconocer la vitalidad de esos cambios, los interpretó como degradación. Hoy, sociedades tecnológicamente avanzadas reproducen quejas similares sobre jóvenes y medios de comunicación modernos.

Implicación práctica

La cita funciona como espejo incómodo. Sugiere que el catastrofismo es menos un reflejo de la realidad y más un ejercicio de selectividad. Quizás los tiempos siempre fueron complejos, y lo "malo" coexiste con lo "bueno" en proporciones que cada época interpreta según sus miedos particulares.

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