“Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.”

Cicerón
Cicerón

político y escritor latino

106-43 a. C.

Crear imagen

Elige un fondo:

Significado

La disciplina sin exceso

Cicerón propone un equilibrio entre la fortaleza y la prudencia. Acostumbrarse al esfuerzo y la velocidad desarrolla resistencia, carácter y capacidad para enfrentar desafíos. Sin embargo, existe un punto crítico donde la ambición se convierte en autodestrucción. Forzar el ritmo más allá de los límites racionales agota los recursos físicos y mentales, comprometiendo la calidad del trabajo y la longevidad del esfuerzo.

Aplicación práctica

El romano sabía que las grandes empresas, guerras y responsabilidades políticas exigen adaptarse a la exigencia. Pero quien desatiende las señales del cansancio se vuelve contraproducente. Un atleta que ignora la lesión incipiente, un profesional que sacrifica el descanso sistemáticamente, terminan fracasando más que quien acepta ritmos sostenibles. La clave reside en entrenar la resistencia mientras se respetan los límites reales.

Relevancia actual

Hoy, cuando la cultura digital celebra la hiperproductividad, esta advertencia gana vigencia. Construir hábitos sólidos de trabajo exige consistencia, pero también sensatez: saber cuándo acelerar y cuándo frenar es lo que distingue el progreso genuino del colapso disfrazado de ambición.

Frases relacionadas

Más frases de Cicerón

Cicerón

Ver todas las frases de Cicerón