“El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo.”
“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”
“La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son.”
“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar.”
“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.”
“Con el espíritu sucede lo mismo que con el estómago: sólo puede confiársele aquello que pueda digerir.”
“Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.”
“Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo.”
“La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno.”
“Aunque personalmente me satisfaga que se hayan inventado los explosivos, creo que no debemos mejorarlos.”
“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.”
“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.”
“Existen tres tipos de personas; aquellas que se preocupan hasta la muerte, las que trabajan hasta morir y las que se aburren hasta la muerte.”
“La dictadura, devoción fetichista por un hombre, es una cosa efímera, un estado de la sociedad en el que no puede expresarse los propios pensamientos, en el que los hijos denuncian a sus padres a la policía; un estado semejante no puede durar mucho tiempo.”
“Las citas, cuando quedan esculpidas en nuestra memoria, nos sugieren pensamientos originales; además, despiertan en nosotros el deseo de leer a los autores de los cuales han sido tomadas.”
“Nunca rendirse, nunca, nunca, nunca, nunca, en nada grande o pequeño, enorme o minúsculo, nunca rendirse salvo a las convicciones de honor y el buen sentido.”