“Las palabras antiguas son las mejores, y las breves, las mejores de todas.”

Winston Churchill
Winston Churchill

político británico

1874-1965

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Significado

La virtud de la economía en el lenguaje

Churchill abogaba por la claridad a través de la parsimonia verbal. Su argumento sostiene que las palabras consagradas por el tiempo poseen una precisión que las palabras nuevas aún no han alcanzado. Un término antiguo ha sobrevivido precisamente porque comunica algo de forma irreemplazable. Cuando añadimos esa dimensión de brevedad, conseguimos un doble efecto: mayor impacto y menor ambigüedad. La frase corta obliga al escritor a descartar lo superfluo y al lector a captar la esencia sin distracciones.

Contexto y aplicación práctica

El político británico escribía en una época de prosa inflada, donde la verbosidad se confundía con la erudición. Su crítica apuntaba directamente a ese vicio: los párrafos innecesariamente largos, los adjetivos redundantes, las oraciones enmarañadas. Esta observación cobra especial relevancia hoy, en la era de la comunicación digital donde la atención es escasa y compiten miles de mensajes simultáneamente.

Implicación duradero

La máxima sugiere que eficiencia y belleza convergen en el lenguaje. No necesitamos palabras novedosas para parecer inteligentes; palabras probadas y expresadas con concisión generan mayor autoridad y persuasión. Un discurso memorable rara vez necesita adornos.

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