Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La trampa de la obstinación
Baltasar Gracián, moralista del Siglo de Oro, establece aquí una equivalencia inquietante: la necedad y la obstinación son dos caras de la misma moneda. La frase sugiere que quien se aferra rígidamente a sus posiciones sin flexibilidad mental, sin capacidad de diálogo o revisión, ya ha caído en la trampa de la irracionalidad. No se trata simplemente de ser terco; la obstinación revela una incapacidad fundamental para pensar críticamente, para reconocer límites en el propio conocimiento.
La advertencia de Gracián adquiere relevancia especial en contextos donde se valora la determinación. Distingue entre persistencia inteligente (cambiar de táctica manteniendo el objetivo) y obstinación ciega (repetir lo mismo esperando resultados diferentes). El necio confunde ambas. Quien rechaza todo argumento contrario, quien jamás cede ante evidencia nueva, asume una postura que evidencia no sabiduría, sino ignorancia camuflada de firmeza.
En la práctica, la cita funciona como brújula ética: antes de defender apasionadamente una idea, vale preguntarse si argumentamos desde la razón reflexiva o desde el ego protegido. La verdadera fortaleza de criterio reside en poder cambiar de opinión sin perder dignidad.
Frases relacionadas
Más frases de Baltasar Gracián
“El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él”
“La confianza es madre del descuido”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”