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Significado
La economía de las palabras como acto de claridad
Baltasar Gracián propone una lección sobre el poder del lenguaje conciso. Compara la manera de expresarse con un testamento: ambos requieren precisión porque las palabras innecesarias generan confusión y conflicto. Cada término debe tener peso, cada frase una intención clara. La brevedad no significa falta de contenido, sino selección rigurosa de lo esencial. Un testamento mal redactado abre puertas a interpretaciones rivales; un discurso prolijo convida a malentendidos y disputas.
Aplicación práctica en la vida cotidiana
Este pensamiento del escritor español trasciende la teoría para tocar aspectos concretos: negocios, relaciones personales, comunicación política. Quién habla menos pero dice más gana autoridad. La ambigüedad prospera en el exceso de palabras; la claridad emerge del silencio estratégico. Gracián observa un patrón histórico: los conflictos proliferan donde falta precisión verbal. La recomendación práctica resulta inmediata: antes de hablar, preguntarse qué se necesita realmente comunicar y descartar todo lo demás.
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“El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él”
“La confianza es madre del descuido”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”