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Significado
La responsabilidad compartida del poder
Ángel Ganivet, intelectual español de finales del siglo XIX, sugiere aquí una estrategia política curiosa: los gobernantes deben vincularse personalmente a sus logros pero distanciarse de las decisiones duras. La cita expone una tensión fundamental del ejercicio del poder. Un príncipe que quiere legitimidad debe cultivar su imagen como benefactor, apareciendo él mismo en actos de generosidad, clemencia o progreso. Simultáneamente, necesita ejecutar políticas impopulares, represiones o sacrificios sin mancharse directamente con ellas, delegándolas en ministros, administradores o funcionarios que cargan con el resentimiento público.
Cinismo político o realismo pragmático
Esta división entre lo visible y lo invisible refleja la brecha entre la percepción y la realidad del poder. Ganivet escribía en un contexto de declive imperial español, observando cómo los líderes efectivos separaban su imagen pública de sus acciones más controvertidas. La máxima opera como diagnóstico de cómo funciona realmente la política, más allá de discursos ideales. No describe lo que debería ser, sino lo que muchos gobernantes practican: ser recordado por generosidad mientras otros cargan las culpas. La cita permanece incómoda porque revela el teatro constante detrás de cualquier liderazgo.
Frases relacionadas
“Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.”
“Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.”
“Todo el que quiere hacer el bien a la raza humana siempre termina en la intimidación universal.”
“Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.”
Más frases de Angel Ganivet
“El horizonte está en los ojos y no en la realidad”
“Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.”
“El hombre no debe seguir ciegamente un derrotero fijo.”
“Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.”
“Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.”