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Significado
Análisis breve
Lo que sugiere la frase es una mezcla de cinismo y coquetería: la persona admite con humor que jamás llegó a odiar tanto a otro como para renunciar a las ventajas materiales que recibió de él. Hay aquí una inversión de prioridades; el agravio sentimental queda subordinado al disfrute tangible. La línea funciona como chiste y como confesión, y revela una ética personal donde los objetos actúan como testigos y compensaciones de las relaciones.
Contexto y consecuencias: proveniente de una figura ligada al glamour, la frase encaja con una biografía de escándalos, matrimonios y espectáculo público. No habla solo de joyas, sino de cómo algunas relaciones se consumen en términos de beneficio y representación. Como reflexión social resulta inquietante: pone en evidencia la facilidad con que el afecto puede mercantilizarse y cómo la venganza moral puede perder apelación frente al brillo de lo propio.
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