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Significado
Ambición disfrazada de vulnerabilidad
Zsa Zsa Gabor, actriz húngara de mediados del siglo XX, planteó una observación provocadora sobre género y determinación. Su contraste sugiere que cuando los hombres ceden ante dificultades, frecuentemente abandonan sus objetivos. Las mujeres, en cambio, utilizan los retrocesos como estrategia temporal: necesitan espacio para reunir fuerzas y luego avanzar con mayor impulso.
La lectura política del aforismo
La frase refleja un contexto donde las mujeres enfrentaban obstáculos sistémicos aún mayores. Lo que podría interpretarse como debilidad aparente era, en realidad, perseverancia calculada. No se rinde, se reorganiza. Esta perspectiva desafía la narrativa tradicional que equipara retroceso con derrota, especialmente para quienes históricamente han tenido que adaptarse continuamente para progresar.
Validez contemporánea
Aunque enraizada en su época, la observación mantiene relevancia. Ilustra cómo la resiliencia adopta formas distintas según el contexto vivido por cada grupo. La cita funciona mejor como invitación a reconocer que los caminos hacia el éxito varían, y que la determinación silenciosa a menudo eclipsa el reconocimiento inmediato.
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“Un hombre enamorado está incompleto hasta que está casado; entonces está acabado.”
“Yo creo en las familias numerosas: toda mujer debería tener al menos tres maridos.”
“Hay una teoria que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oidos.”
“Nunca he odiado a un hombre tanto como para devolverle sus diamantes.”
“Las personas a las que nada se les puede reprochar tienen, de todas formas, un defecto capital: no son nada interesantes.”