“Vietnam me ayudó a ver el horror y el terror en los corazones de la gente y a darme cuenta de que no podemos apuntar armas ni poner trampas explosivas para personas con las que nunca hemos hablado. Esa violencia impersonal me desconcierta.”
Poeta estadounidense cuya obra explora con profundidad la memoria, la guerra y la identidad, destacado por su estilo lírico y uso innovador del lenguaje.
1947
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Significado
La experiencia transformadora
Komunyakaa habla desde una vivencia de combate que vuelve visible el espanto alojado en las personas y cómo la guerra convierte a los demás en simples objetivos. Al constatar que se apuntaba y se tendían trampas contra quienes jamás habían intercambiado palabra, comprendió que mucha violencia se sostiene en la distancia y en la anonimización: despojar de rostro autoriza actos que de otro modo resultarían intolerables. Esa constatación, propia del veterano y del poeta, cambia la mirada y deja una marca moral difícil de borrar.
Huella moral y política
La reflexión implica una exigencia ética: recuperar la humanidad del oponente mediante el diálogo y la confrontación personal, y así frenar la normalización de la muerte impersonal. En clave política cuestiona tácticas y estructuras que facilitan la violencia burocrática y anónima. A nivel individual señala también el peso del trauma y la urgencia de relatos que nombren rostros y voces en lugar de números, si se quiere reparar algo de lo que la violencia ha destruido.
Frases relacionadas
“Las ciudades están hechas para que los enemigos las destruyan.”
“La fuerza es el derecho de las bestias.”
“La violencia no es sino una expresión del miedo.”
“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida.”
Más frases de Yusef Komunyakaa
“Originalmente quería abrazar la imaginería y la franqueza del rap. Hay voces interesantes y dinámicas en ese género. Pero me parece más bien irresponsable su violencia abierta y la comercialización de la ira. Como artistas, creemos que podemos transmitir acción a través del lenguaje. Si ese es el caso, tenemos que asumir la responsabilidad de lo que decimos.”
“Mi bisabuelo Melvin fue carpintero —como lo fue mi padre— y me enseñó el valor de las herramientas: sierras, martillos, cinceles, limas y reglas. Todo se trataba con concisión y precisión. No había lugar para la conjetura. Uno debe conocer sus herramientas para que no trabajen en su contra.”
“Los estudiantes a menudo tienen una idea tan elevada de lo que es un poema, y quiero que se den cuenta de que sus propias vidas son el lugar donde ocurre la poesía. Lo más importante es respetar el idioma, conocer las reglas clásicas, aunque solo sea para romperlas, y estar preparados para editar, revisar y dar forma.”
“Yo defino la poesía como celebración y confrontación. Cuando somos testigos de algo, ¿somos responsables de lo que somos testigos? Esa es una pregunta existencial en curso. Quizás lo somos, y tal vez haya una especie de osadía, un cuestionamiento necesario y enérgico. Muchas veces me digo que no es lo que sabemos, sino lo que nos atrevemos a descubrir.”
“La poesía me ayuda a entender quién soy y el mundo que me rodea. Pero, sobre todo, lo que la poesía me ha enseñado es que debo abrazar el misterio para ser completamente humano.”