“Las exposiciones son los cronometradores del progreso.”
William McKinley fue el vigésimo quinto presidente de Estados Unidos, el último veterano de la Guerra Civil elegido para ese cargo y una figura destacada del Partido Republicano en la década de 1880. Como congresista promovió aranceles proteccionistas y su campaña presidencial de 1896, dirigida por Mark Hanna con novedosas técnicas publicitarias, le aseguró una clara victoria sobre William Jennings Bryan.
1843 – 1901
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Significado
Marcar los tiempos
Las ferias y muestras públicas funcionan como puntos de referencia donde el avance técnico y social se vuelve visible y comparable. Al convocar inventos, industrias y discursos nacionales en un momento concreto, se crea una fotografía colectiva del estado del progreso: lo que brilla recibe atención, lo que falta queda expuesto. Esa visibilidad pública convierte a las exposiciones en medidores periódicos del ritmo del cambio, más que en meros escaparates festivos.
Historia y consecuencias
A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando McKinley hablaba, los salones internacionales y las exposiciones universales eran escenario de competencia política y económica, exhibiendo poderío industrial y reclamos de modernidad. El efecto práctico fue doble: aceleraron inversiones y modelos tecnológicos, pero también ofrecieron relatos selectivos que podían ocultar desigualdades. Hoy su equivalente se ve en lanzamientos tecnológicos y grandes eventos mediáticos, donde la percepción pública sigue marcando qué se considera avance.
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“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”
“La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático”
“La evolución no es una fuerza, sino un progreso; no una causa, sino una ley”
“El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas”
Más frases de William McKinley
“A diferencia de cualquier otra nación, aquí gobierna el pueblo, y su voluntad es la ley suprema.”
“Nuestra ferviente oración es que Dios conceda con gracia prosperidad, felicidad y paz a todos nuestros vecinos, y bendiciones similares a todos los pueblos y poderes de la Tierra.”
“El hombre libre no puede permanecer mucho tiempo siendo ignorante.”
“Recordemos siempre que nuestro interés se centra en la concordia, no en el conflicto, y que nuestra verdadera eminencia descansa en las victorias de la paz, no en las de la guerra.”
“La guerra nunca debe iniciarse hasta que todas las agencias de paz hayan fracasado.”