“Es mejor que diez culpables escapen a que un inocente sufra”
Juez inglés cuya obra influyó decisivamente en el desarrollo del derecho consuetudinario y la jurisprudencia, sentando bases para la interpretación legal en numerosas jurisdicciones.
1723 – 1780
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Significado
Origen y propósito histórico
William Blackstone, jurista inglés del siglo XVIII, formuló una máxima que prioriza la protección del inocente frente a la castigo erróneo. Su propuesta sostiene la importancia de la presunción de inocencia y del estándar probatorio más allá de toda duda razonable, entendidos como salvaguardas de la libertad individual. En el contexto de sus Comentarios sobre las Leyes de Inglaterra, la frase apuntaba a frenar la tentación punitiva del Estado y a preservar procedimientos que eviten condenas por error.Dilemas e implicaciones prácticas
Aceptar esa orientación implica tolerar cierta impunidad para reducir errores judiciales graves, pero también plantea costos sociales: víctimas desprotegidas y posibles incentivaciones a la delincuencia. En la política criminal moderna aparece la tensión entre eficacia y garantías procesales; cada cambio en la carga de la prueba o en las medidas de prevención desplaza ese equilibrio. Como principio ético y procedural, la fórmula obliga a decidir qué tipo de fallos la sociedad está dispuesta a soportar para defender la libertad de quien puede ser inocente.Frases relacionadas
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
“Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.”
Más frases de William Blackstone
“Los hombres fueron formados para la sociedad y no son ni capaces de vivir solos ni tienen el valor de hacerlo.”
“Tan grande es además el sentido de la ley de la propiedad privada que no autoriza la menor violación de la misma, ni siquiera por el bien general de toda la comunidad.”
“La ley, al impedir que un hombre haga daño a sus conciudadanos, aunque reduce la libertad natural, aumenta la libertad civil de la humanidad.”
“Ninguna promulgación del hombre puede considerarse ley a menos que se ajuste a la ley de Dios.”