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Significado
La banalidad del mal cotidiano
Auden señala que la maldad no reside en fuerzas sobrenaturales ni en personajes extraordinarios. Vive en la intimidad, en los actos pequeños y repetidos que cometemos contra quienes compartimos nuestras vidas. Un padre que ignora a su hijo, un amigo que traiciona confianzas, palabras crueles en la cena familiar. Este mal ordinario es quizá más peligroso porque pasa desapercibido, porque lo normalizamos bajo pretextos de cansancio o costumbre.
Implicaciones personales
La cita desafía la ilusión de inocencia. No podemos escudarnos en la idea de ser "buenas personas" mientras ignoramos cómo hemos lastimado a los cercanos. Auden, poeta que vivió la barbarie del siglo XX, comprendía que la capacidad destructiva no distingue entre tiranos y ciudadanos corrientes. Cada uno de nosotros porta esta vulnerabilidad moral.
Una responsabilidad incómoda
Aceptar esta verdad requiere franqueza: reconocer nuestra propia capacidad para el daño silencioso. Ello no lleva al pesimismo, sino a una vigilancia más honesta de nuestras motivaciones y acciones en el círculo íntimo donde realmente vivimos.
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“Mi deseo es poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”
“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”
“La ciencia puede descubrir lo que es cierto, pero no lo que es bueno, justo y humano”
Más frases de W. H. Auden
“Las palabras de un hombre muerto se modifican en las entrañas de los vivientes.”
“El asesinato es lo único que elimina a la persona que hiere, de modo que la sociedad debe ocupar el lugar de la víctima y exigir en su nombre la expiación o conceder el perdón.”
“Estamos en la tierra para ayudar a otros: para qué están los otros en la tierra no lo sé.”
“Un poeta es, ante todo, una persona apasionadamente enamorada del lenguaje.”
“Guardad la luna y desmontad el sol, vaciad el océano y barred los bosques; porque ya nada puede servir para nada.”