Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El precio del crecimiento
Virginia Woolf señala que la madurez no llega como una acumulación de certezas, sino como un intercambio constante. Abandonamos esas creencias ingenuas de la juventud, aquellas que nos permitían imaginar un futuro sin límites, para enfrentar la complejidad real del mundo. Pero este desencanto no representa un fracaso. Simultáneamente, desarrollamos ilusiones nuevas, más ajustadas a lo posible, más ancladas en la experiencia y el conocimiento de nosotros mismos.
La paradoja es que la madurez sigue siendo ilusión, solo que diferente. Dejamos de creer que merecemos todo sin esfuerzo, pero comenzamos a creer en capacidades adquiridas. Renunciamos a la fantasía del amor perfecto, pero descubrimos formas más profundas de conexión. Perdemos la ilusión de omnipotencia, ganamos confianza en nuestra resilencia.
Woolf propone, entonces, que crecer es fundamentalmente transformar esperanzas, no eliminarlas. Sin ilusiones, nos quedamos vacíos. La madurez autêntica habita en ese equilibrio entre el desengaño honesto y la capacidad de seguir imaginando, siempre con mayor lucidez sobre lo que realmente es posible.
Frases relacionadas
“La tragedia de la vejez no es ser viejo, sino haber sido joven”
“Los niños hallan el todo en la nada; los hombres, la nada en el todo”
“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.”
“Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.”
Más frases de Virginia Woolf
“Los ojos de los demás son nuestras cárceles, sus pensamientos nuestras jaulas.”
“Es obvio el que los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores creados por el otro sexo y sin embargo son los valores masculinos los que predominan.”
“Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien.”
“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.”
“Yo me aventuraría a pensar el que Anon (anónimo), quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer.”