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Significado
Flexibilidad intelectual como virtud rara
Santiago Ramón y Cajal, el neurocientífico español que revolucionó la biología moderna, expresaba aquí su admiración por algo extraordinariamente difícil: la capacidad de revisar las propias creencias. A medida que envejecemos, tendemos a cristalizar nuestras convicciones, a confundir experiencia con sabiduría definitiva. Un anciano que cuestiona lo que siempre dio por cierto demuestra una fortaleza emocional excepcional, porque requiere humildad para reconocer error y valentía para transformarse.
Contexto científico y personal
Cajal escribía desde la perspectiva de un investigador que había visto cómo teorías científicas se desmoronaban constantemente. Sabía que el dogmatismo envejece antes que el cuerpo. Su admiración apunta a algo más profundo que la flexibilidad: reconoce que mantener la mente abierta después de décadas de certezas implica una relación madura con el conocimiento y con uno mismo.
Implicación moderna
La cita cuestiona nuestra cultura contemporánea de posiciones inamovibles. Sugiere que la verdadera madurez no es alcanzar certezas, sino preservar la curiosidad y la disposición al aprendizaje hasta el final de la vida.
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“El que nunca cambia de opinión, nunca corrige sus errores, nunca será más sabio mañana de lo que lo es hoy”
“El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas”
“Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.”
“Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.”
Más frases de Santiago Ramón y Cajal
“Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia”
“Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas”
“Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.”
“¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?”
“Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer.”