“Las diversas naturalezas de los hombres, combinadas con la necesidad de satisfacer de algún modo el sentimiento que los desea iguales, han dado como resultado que en las democracias se haya procurado dar la apariencia de poder al pueblo y la realidad del poder a una élite.”
Vilfredo Pareto fue un economista, sociólogo y filósofo italiano, destacado por sus análisis sobre la distribución de la riqueza y el estudio de las élites sociales.
1848 – 1923
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Significado
Naturaleza humana y representación
Pareto observa que la diversidad de caracteres y la demanda de igualdad producen una tensión: las instituciones democráticas satisfacen el deseo igualitario ofreciendo símbolos de poder al pueblo, mientras que las decisiones sustantivas quedan en manos de una minoría capaz de organizar y dirigir. Esa distinción entre apariencia y realidad señala que la forma política puede ser democrática en lo formal y oligárquica en lo efectivo, porque las habilidades, redes y recursos no se distribuyen por igual.
Consecuencias prácticas y críticas
Escribió desde la teoría de las élites, a comienzos del siglo XX, cuestionando la ilusión de que el sufragio por sí solo iguala las relaciones de poder. La consecuencia inmediata es desconfiar de los rituales democráticos cuando carecen de contrapesos: prensa independiente, transparencia, participación real. La reflexión obliga a mirar más allá de la fachada institucional y a diseñar mecanismos que limiten la captura del poder por minorías organizadas.
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“La sociedad no es homogénea, y quienes no se cierran deliberadamente los ojos deben reconocer que los hombres difieren mucho entre sí en los aspectos físico, moral e intelectual.”
“La historia es un cementerio de aristocracias.”
“La afirmación de que los hombres son objetivamente iguales es tan absurda que ni siquiera merece ser refutada.”
“Supongamos que la nueva élite proclamara de forma clara y sencilla sus intenciones de suplantar a la vieja élite; nadie acudiría en su ayuda, sería derrotada antes de haber librado una batalla. Por el contrario, parece no pedir nada para sí, sabiendo bien que sin pedir nada de antemano obtendrá lo que desea como consecuencia de su victoria.”
“Es un hecho conocido que casi todas las revoluciones han sido obra, no del pueblo llano, sino de la aristocracia, y especialmente de la parte decadente de la aristocracia.”