“Los placeres pecaminosos y prohibidos son como el pan envenenado; pueden satisfacer el apetito por un momento, pero hay muerte en ellos al final.”

Tryon Edwards
Tryon Edwards

Escritor y lexicógrafo estadounidense.

1809-1895

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Significado

Imagen y alcance

La comparación con un alimento mortal concentra la tensión entre gratificación inmediata y daño duradero. El placer prohibido aparece como satisfacción instantánea, pero guarda consecuencias que se manifiestan con el tiempo: desgaste moral, adicción o ruptura de vínculos. La metáfora insiste en la traición de lo apetecible; lo que calma ahora puede corroer la capacidad de elegir y la salud de la vida cotidiana.

Trasfondo e implicaciones

Proveniente de un moralista del siglo XIX, la frase surge en un marco religioso pero su advertencia tiene lectura secular y psicológica. Implica que las decisiones individuales repercuten en la integridad personal y en el tejido social, y plantea la necesidad de discernimiento, límites y responsabilidad. También cuestiona soluciones inmediatas a problemas profundos: la cura requiere análisis, no solo gratificación pasajera.

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