Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El castigo perpetuado por la ley misma
Chateaubriand señala una paradoja incómoda: la ejecución estatal reproduce la violencia que pretende castigar. Al condenar a muerte, la sociedad comete el mismo acto que condena en el criminal, legitimándolo mediante procedimientos legales. La diferencia entre el asesinato y la sentencia capital radica únicamente en el sello oficial, no en la naturaleza del acto. Esta observación, formulada en el siglo XIX cuando la pena capital era práctica común, cuestiona si la ley puede justificar moralmente lo que sería considerado crimen en otras circunstancias.
El contexto de Chateaubriand es el de un intelectual conservador que reconoce una contradicción fundamental en los sistemas legales de su época. Aunque defensor del orden, no pudo ignorar que perpetuar la muerte judicial perpetuaba también la barbarie que se suponía trascendida. La cita sugiere que la costumbre y la tradición legal actúan como anestésicos, adormeciendo la reflexión crítica sobre prácticas que deberían cuestionarse.
Sus implicaciones resuenan aún hoy: ¿puede lo legal ser lo correcto? La abolición de la pena de muerte en muchas democracias modernas avala, de algún modo, la intuición de Chateaubriand sobre la incompatibilidad entre justicia genuina y ejecución estatal.
Frases relacionadas
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
“El que muere paga todas sus deudas.”
Más frases de René de Chateaubriand
“Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.”
“Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen.”
“Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde.”
“No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.”
“¡Por tus besos vendería el porvenir!”