“Respiré hondo y escuché mi corazón, viejo fanfarrón: soy, soy, soy.”
Sylvia Plath fue una escritora y poeta estadounidense, conocida por su poesía intensa y por la novela semiautobiográfica La campana de cristal; es considerada una figura central de la poesía confesional junto a Anne Sexton. Estuvo casada con el poeta Ted Hughes, quien editó su obra poética tras su muerte.
1932 – 1963
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Significado
La voz que vuelve
Al tomar aire y prestar atención al latido descrito como un viejo fanfarrón, la escena concentra cuerpo y lenguaje en un gesto pequeño pero insistente. Ese latido que proclama existencia funciona como afirmación frente al silencio y la desolación: la repetición, casi onomatopéyica, no busca convencer a otros sino restablecer un yo que hace acto de presencia mediante la respiración y la palabra. Hay ternura y ironía en la personificación del corazón, y una fuerza tenue que nace de lo inmediato y corporal.Último pulso y posibilidad
Situada al cierre de una narración autobiográfica problematizante, la línea actúa como cierre ambivalente: supervivencia que no promete plenitud sino continuidad mínima. En el contexto plathiano —escritura confesional, tensión entre creatividad y dolor— esa insistencia breve reformula la identidad como resistencia cotidiana. Implica que el ser puede ser un hecho pequeño y repetido, una afirmación que existe en el presente y que, por eso mismo, abre espacios inciertos para seguir leyendo la vida.Frases relacionadas
Más frases de Sylvia Plath
“Fundida ya la escarcha blanca, / y ya sin valor todos los verdes sueños / tras un día de escaso trabajo, / el tiempo recobra el sentido para esta sucia ramera.”
“Morir es un arte, como todo.”
“Toda mujer adora a un fascista, / la bota en la cara, el bruto / brutal corazón de un bruto como tú.”
“Deseo las cosas que al final me destruirán.”
“Si ser neurótica es querer dos cosas mutuamente excluyentes al mismo tiempo, entonces soy neurótica como el infierno. Estaré volando de ida y vuelta entre una cosa y otra durante el resto de mis días.”