“El arte por el arte; el dinero, por amor a Dios.”
Simon Raven fue un novelista inglés conocido por su estilo ingenioso y por explorar temas sociales y culturales en la literatura contemporánea.
1927 – 2001
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La fórmula contrapone la dignidad del arte a la devoción que la sociedad reserva al dinero, con un guiño de ironía. Se sugiere que la creación puede sustentarse en autonomía estética, mientras que la acumulación de riqueza adopta una especie de fervor casi litúrgico. La brevedad y el tono seco dejan ver burla: lo que debería ser desinteresado aparece como privilegio, y lo pragmático —buscar dinero— se vuelve una exigencia cargada de solemnidad.Implicaciones culturales
Proviene de un novelista inglés conocido por su sátira de las clases acomodadas, por eso funciona también como crítica social. Señala la hipocresía de quienes elevan la creación a ideal pero aceptan que la economía dicte prioridades; pone en cuestión la mercantilización de la cultura y el uso de la moral para justificar el afán de lucro. La imagen obliga a replantear qué valoramos y qué prácticas encubren tras discursos aparentemente nobles.Frases relacionadas
“Es un hecho triste de nuestra cultura que un poeta puede ganar mucho más dinero escribiendo o hablando de su arte que practicándolo.”
“El dinero no puede comprar amigos, pero puede proporcionarte mejores enemigos”
“Hacer del juego un negocio no puede compararse con el negocio del juego”
“Un banco es un sitio que te prestará dinero si les demuestras que no lo necesitas”
Más frases de Simon Raven
“El crepúsculo es la hora en que los hombres susurran asuntos sobre los que permanecen en silencio a la luz plena del sol.”
“Los caballeros ahora sólo pueden comportarse como tales, o ser tolerados como tales, en circunstancias que son manifiestamente artificiosas o irreales.”
“El carácter moral más elevado no obtiene para uno ninguna preferencia entre las sombras.”
“Cristo pidió todo lo que recibió.”
“Al convertirse en el universo, Dios abdicó. Se destruyó a sí mismo como Dios. Convirtió lo que había sido, su yo verdadero, en la nulidad y con ello perdió las cualidades divinas que le pertenecían. El universo en el que se ha convertido es también su tumba. No tiene control en él ni sobre él. Dios, como Dios, está muerto.”