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Significado
Una observación incómoda sobre la música
Samuel Johnson, escritor británico del siglo XVIII, formuló una paradoja mordaz: presentó la música como la menos mala entre todas las experiencias sonoras. Lejos de exaltar la belleza musical, su comentario adopta un tono irónico, casi cínico. No celebra la música por sus virtudes, sino por ser el "mal menor" en comparación con otros ruidos que pueblan nuestro mundo. Esta es una inversión deliberada de la retórica romántica que ensalzaba la música como expresión sublime del alma.
El contexto revela mucho: Johnson era un hombre del Siglo de las Luces con un escepticismo particular hacia lo emocional desenfrenado. Su observación refleja su temperamento satírico y su resistencia a los lugares comunes sentimentales. La implicación es provocadora: ¿acaso la música nos atrae principalmente porque alivia el sufrimiento de vivir rodeados de ruido, más que porque nos eleve hacia algo trascendente?
Lo que perdura en la frase
Esta idea mantiene vigencia en nuestra época saturada de sonidos. Sugiere que valoramos la música menos por su poder transformador y más por su función práctica: ser compañía tolerable, refugio auditivo, antídoto contra el silencio incómodo. Johnson nos confronta con una verdad incómoda sobre nuestras motivaciones.
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“Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.”
“Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia.”