“No hemos erigido templos nacionales excepto el Capitolio; no consultamos más oráculo común que la Constitución.”
Rufus Choate fue un abogado y orador estadounidense del siglo XIX, conocido por su notable elocuencia y por su influencia en la práctica legal y la política de su época.
1799 – 1859
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Significado
El templo cívico y la autoridad escrita
Choate expone una imagen donde la nación carece de altares religiosos compartidos, salvo el edificio que simboliza el poder legislativo, y donde la Constitución funciona como fuente única de orientación pública. Se sugiere, entonces, que la lealtad colectiva se desplaza del rito religioso a la ley escrita; la política adquiere una dimensión casi litúrgica y el texto constitucional se eleva a criterio último. Esa sacralización de la norma transforma la técnica jurídica en forma de cohesión social.
Ecos históricos y efectos públicos
En su contexto del siglo XIX, un orador y jurista que afirma esto reclama estabilidad y legitimidad del sistema republicano frente al fanatismo confesional y al voluntarismo político. Hoy esa misma tendencia plantea tensiones: por un lado, ofrece marco común y protección contra arbitrariedades; por otro, corre el riesgo de convertir la Constitución en tablilla intocable, dificultando el debate democrático y volviendo a los jueces custodios de certezas que quizá deberían seguir siendo discutidas.
Frases relacionadas
“Votar es un sacramento cívico.”
“Una vez elegido, el Papa, en virtud de la promesa de Jesús a Pedro, queda preservado de la posibilidad de error. Dios no quiere que las maniobras políticas de segunda mano sustituyan la responsabilidad de un Papa.”
“El silencio del pueblo es un aviso para el rey”
“Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más tarde o más pronto.”
Más frases de Rufus Choate
“El coraje de Nueva Inglaterra fue el 'coraje de la conciencia'. No llegó a esa pasión insana y terrible: el amor por la guerra en sí misma.”
“El fin último del gobierno no es imponer restricciones, sino hacer el bien.”
“Había un Estado sin rey ni nobles; había una iglesia sin obispo; había un pueblo gobernado por magistrados serios que él mismo había elegido, y por leyes iguales que había promulgado.”
“Todo lo que sucede en el mundo de la Naturaleza o del Hombre —toda guerra; toda paz; cada hora de prosperidad; cada hora de adversidad; cada elección; cada muerte; cada vida; todo éxito y todo fracaso— todo cambio, — toda permanencia, — la hoja perecida; la inefable gloria de las estrellas, — todas las cosas hablan la verdad al espíritu pensativo.”
“Feliz es el que ha acumulado en su juventud, y ha mantenido firme en toda fortuna, un amor genuino y apasionado por la lectura.”